¿Nadar es seguro en la nueva normalidad?

Uno de los riesgos medios para contraer el coronavirus, de acuerdo con el gobierno de la Ciudad de México es nadar en una alberca pública; sin embargo, aún no se han emitido criterios de protección en contra de la transmisión de este enfermedad en estos puntos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos aseguran que si la desinfección de estos espacios es constante se pueden reducir considerablemente las posibilidades de que las personas se contagien de esta enfermedad.
Coronavirus en albercas

De acuerdo con esta institución, el utilizar cloro y bromo puede inactivar las proteínas que sirven a este virus a adherirse al organismo humano. A esto se suma el Servicio de Salud de Irlanda, el cual asegura que la correcta concentración de químicos puede hacer que estos puntos sean inocuos para la población.

Sin embargo, esta medida no protegería totalmente a la ciudadanía. Ante la falta de un protocolo específico en México para el acceso a balnearios, el cual solamente ha indicado que se ofrezca un punto desinfectado a cada usuario para colgar su toalla, se puede notar lo que se está haciendo en otros países para controlar la higiene en estos lugares.

¿Cómo cambiaron las albercas?

De acuerdo con el gobierno español, los nadadores, así como los instructores dentro que estén cerca de una piscina deberán lavarse las manos con frecuencia, así como protegerse la nariz y la boca con la parte interna del codo en caso de estornudar.

A esto se debe sumar el uso de mascarillas o cubrebocas antes de entrar al agua y mantener el distanciamiento físico. Sin embargo, destaca la importancia de no usar los tapabocas debajo del agua, debido a que esto podría impedir que las personas respiren adecuadamente cuando éstos se encuentren mojados.

Además, los administradores de estos puntos deben tomar la temperatura de la gente al entrar al inmueble, así como ofrecerles gel antibacterial, así como pedirles que se laven las manos de manera constante.

En caso de que alguno de los visitantes presente temperatura alta o signos de tener Covid-19, se le debe prohibir la entrada al recinto durante 14 días para que se aísle voluntariamente y evitar riesgos.

 Sana distancia en albercas publicas

En los casos que se pueda se pedirá a estos sitios que habiliten lavamos y dispensadores de jabón y regaderas automáticos para evitar que las llaves sean tocadas por las personas.

El uso de caretas se ha establecido en algunas piscinas; sin embargo, la mayor utilidad de estos dispositivos es evitar que los líquidos toquen los ojos o la boca fuera de la piscina, así que se deberá esperar a saber qué dicen las autoridades al respecto.

Es posible que también se limiten los cupos por personas en los carriles, de manera que solamente se permita a las personas asistir a la mitad de sus sesiones o que se les impida hacer inscripción doble en estos puntos.

En las albercas públicas de México, por ejemplo, se permite a las personas dos sesiones semanales por una cuota con la posibilidad de aumentarla a cuatro pagando el doble.

El gobierno español también recomienda incluir señales en el piso y las paredes para que las personas respeten el distanciamiento social.

Otra de las alternativas podría ser el evitar que los nadadores calienten en la misma zona e incluso dejarles ingresar a la alberca directamente al iniciar la clase para impedir que las partículas de saliva salgan expulsadas de sus bocas durante los ejercicios.

Además de esto, el uso comunal de flotadores, artículos personales y equipo de natación quedará prohibido.

 


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